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martes, 29 de mayo de 2012

El caballero de Olmedo. Lope de Vega

El caballero de Olmedo es una obra de Lope de Vega escrita seguramente en 1620 y basada, como otras del mismo autor, en una canción popular: Que de noche le mataron al Caballero, la gala de Medina, la flor de Olmedo.

Don Alonso, un noble caballero de Olmedo, va a la feria de Medina junto con su sirviente, Tello. Allí, ve a una hermosa dama, doña Inés, de la que se enamora. Contrata a una alcahueta, de nombre Fabia, a la que da una carta amorosa que esta, a su vez, entregará a doña Inés a cambio de un collar.
Fabia se dirige a la casa de Inés con la excusa de vender cosméticos, y la incita a leer unos papeles entre los cuales se encuentra la carta. Una vez que la ha leído, Fabia la convence para que la responda, pero en ese momento entra su prometido don Rodrigo, junto con su amigo don Fernando. Al encontrarse con Fabia se disgustan, pero Inés y su hermana, doña Leonor, los engañan diciendo que se trata de la anciana que limpia la ropa.
Más tarde, Inés responde a la carta de Alonso, y Fabia se la lleva. Al llegar, Alonso le dice a Tello que la lea primero, por miedo a posibles malas noticias. Tello la lee y se la devuelve. En esta se dice que Alonso debe ir a casa de Inés a recoger un listón verde de chinelas, listón que ésta dejará en la reja del jardín para que Alonso se lo ponga y pueda reconocerlo.
Cuando llega la noche, Alonso va junto con Tello a por el listón, y se encuentran con Rodrigo y Fernando, que estaban dando una vuelta por la casa de Inés y lo habían encontrado. Como no sabían de quién era, habían decidido partirlo por la mitad pero, al oír las voces de Alonso y Tello, se van. Por un momento, Inés ve a Rodrigo con el listón y piensa que Fabia le ha tendido una trampa para que se enamorara de su prometido. Esta llega, le explica lo ocurrido, y le confiesa que su verdadero amante es don Alonso, «el caballero de Olmedo».


Dos días más tarde, Alonso y Tello van hacia Medina. Tello le insinúa a Alonso la peligrosidad de este romance, puesto que Fabia la alcahueta está con su magia por medio. Alonso le contesta que el amor tiene que soportar cualquier tipo de peligro. Llegan a la casa, y Alonso e Inés empiezan a condescenderse.
Pronto llega don Pedro, padre de Inés, por lo que Alonso y Tello se ven en la obligación de esconderse. Don Pedro, sorprendido de ver a su hija despierta a altas horas de la mañana, le pregunta qué hace despierta a esas horas. Inés le miente, y responde que estaba rezando y que quiere ser monja, por lo que necesita que le haga cortar un hábito cuanto antes y que le busque una profesora de canto y un profesor que enseñe latín. Don Pedro no le niega la palabra de Dios y promete esforzarse en encontrarlos. Finalmente, deciden que Tello, que sería el que llevaría las cartas de amor a Inés, le enseñará latín, y que Fabia será su profesora de virtudes y costumbres.
Todo sale bien, pero al ser Inés una monja no puede acudir a la feria de Medina, a la que el mismo rey asistiría. Alonso, a pesar de tener una revelación en un sueño en el cual moría, sí que acude.

 Con la feria ya empezada, don Alonso destaca como gran jinete picador de toros. Don Rodrigo, incapaz de soportar todas las marrullerías que el público lanza a don Alonso, se ve en la obligación de meterse también en la feria. Alonso manda a Tello a casa de doña Inés para que le comunique que se prepare para hablar con él antes de que éste parta hacia Olmedo, ya que tiene que hacer saber a sus padres que no ha muerto. Mientras tanto, Rodrigo entra en faena, cae del caballo delante de un toro y Alonso le salva la vida. Rodrigo se enfurece aún más por deberle la vida al hombre del que tiene celos.
Antes de partir hacia Olmedo, don Alonso pasa por casa de Inés a hablar con ella. Después de hacerlo, Alonso ve una sombra y se asusta, pero no le da más importancia, por lo que prosigue su camino. Cuando ya estaba cerca de su casa se siente amenazado por un silbido, se prepara para el combate y decide averiguar quién silba la canción, pero se encuentra con que no es más que un labrador. A los pocos instantes de despedirse, ve acercarse a unos caballeros, a quienes distingue casi al momento: se trata de Rodrigo, Fernando y su criado Mendo. Alonso, al ver que son ellos se despreocupa, pensando que no le harán nada. Contra todo pronóstico, Mendo lo mata y los tres huyen hacia Medina.
Al cabo de un rato llega Tello, que se encuentra a Alonso en el suelo y lo ayuda a llegar ante sus padres. Mientras todo esto sucede, doña Inés le cuenta la verdad sobre don Alonso a su padre, y este accede a que se casen. Tello regresa a la casa y se encuentra con don Rodrigo y don Fernando, que tras la muerte de Alonso iban a pedir las manos de Inés y Leonor respectivamente. Rápidamente, le cuenta lo sucedido a Inés y al rey, que también se encuentra en la casa, y logra que haga ejecutar a ambos, dando fin a la obra.
 

jueves, 24 de mayo de 2012

El perro del hortelano. Lope de Vega

El perro del hortelano es una comedia palatina de Lope de Vega, publicada en la Oncena parte de las comedias de Lope de Vega Carpio en Madrid, en 1618 al cuidado personal del propio autor. Varios versos parodian y hacen burla de la "Soledad primera" de Góngora, que circulaba por Madrid entre mayo y junio de 1613. David Kossoff apunta hacia esta fecha de 1613 apoyándose también en ciertas vicisitudes de la vida de Lope como la muerte en 1612 de su hijo Carlos Félix y en agosto del año siguiente de la madre de éste que supuso un cambio de estado: antes de junio de 1614 recibió el sacerdocio en Toledo. Para Mauro Armiño estas últimas conclusiones de Kossoff parecen poco consistentes. Su título hace alusión al refrán «El perro del hortelano no come ni deja comer». La acción está pespunteada por un conjunto de sonetos que recapitulan y sintetizan la evolución de los caracteres dramáticos.
Se trata de una comedia de enredo, que cuenta los turbulentos amores entre una dama, Diana, condesa de Belflor, y un secretario, Teodoro, un guapo joven de condición social más desfavorecida, pero que hace gala de ingenio, en su oficio de escritor. Finalmente la pareja puede unirse en feliz matrimonio a pesar de que, ante el público, la anagnórisis por la que se descubre un origen noble para Teodoro, muy fabuloso, quede en tela de juicio. Las apariencias son salvadas gracias a un engaño para que triunfe la unión de dos personas en principio separadas por su distinta posición social.



   
Versión de Gustavo Funes

martes, 15 de mayo de 2012

Los locos de Valencia. Lope de Vega

Los locos de Valencia es una comedia de Lope de Vega Carpio, incluída en la parte XIII (impresa en Madrid en 1620) de su Colección y que figura en el tomo 24, página 113 de la Colección Rivadeneyra.

Floriano, caballero zaragozano, cree haber dado muerte, en desafío, al príncipe Reinero, hijo del rey, y huyendo de la justicia llega a Valencia, pidiendo amparo a su amigo Valerio, a quien cuenta sus desdichas. Valerio le aconseja que se finja loco y se deje encerrar en el hospital dedicado a ellos.
La joven Erisila llega a Valencia, acompañada de Leonato, criado de su padre, de cuya casa huye para no casarse contra su gusto. Leonato, que le había fingido amores, al ver que no podía conseguirla y ante el temor de la venganza de su amo, le roba las alhajas y la deja casi desnuda cerca del hospital de locos, donde la conducen creyéndola demente, al ver el estado en que se encuentra y los extremos de desesperación que hace. Dentro del hospital, Erisila y Floriano, creyéndose locos, se enamoran el uno del otro. también se enamora de Floriano Fedra, sobrina del administrador y aunque el galán no le corresponde, una conversación entre ambos sorprendida por Erisila hace creer a ésta que aquéllos se aman y provoca una escena de celos, con extremos de locura. Una vez solos Floriano y Erisila se reconcilian, contándose los motivos de encontrarse encerrados en aquel lugar.
Llega un mensajero de Aragón, primo del portero del hospital, portador de un retrato de Floriano, con el encargo de prenderle. Floriano se tizna el rostro para no ser reconocido, mientras Fedra y Laida, su doncella, también se fingen locas por amor a Floriano. la sobrina del administrador se muestra tan enamorada del joven, que llega a enfermar. para salvarla de la muerte, por consejo del médico, simulan su casamiento con Floriano y al enterarse de ello, Erisila, creyendo para siempre perdido su amor, declara, en un arranque de celos, que Floriano mató a Reinero. Cuando van a prenderle, un caballero desconocido que visita en aquel momento el hospital proclama su inocencia, pues él es el príncipe Reinero, que aprovechando la muerte de uno de sus criados que llevaba varias prendas suyas, hizo desaparecer el cadáver y propaló la noticia de su propia muerte por ver si conseguía ablandar el corazón de una ingrata.
Floriano relata el motivo de fingirse loco y la causa por que creyeran la locura de Erisila y el príncipe, después de ordenar que se casen los dos amantes, promete llevarse a Floriano en su compañía. Valerio, que en sus visitas al hospital se ha enamorado de Fedra, le ofrece su mano, que es aceptada.

 Versión de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (1986)

 Versión del Centre Teatral de la Generalitat Valenciana (2011)

sábado, 12 de mayo de 2012

Peribáñez y el comendador de Ocaña. Lope de Vega

Peribáñez y el Comendador de Ocaña es una obra de teatro del dramaturgo español del siglo XVII Lope de Vega. La pieza se publicó por primera vez en 1614, dentro de la Cuarta Parte de las comedias de Lope de Vega. Suele ser clasificado en el grupo de los dramas históricos de la producción lopesca.

La obra comienza el día de la boda de Peribáñez, un rico labrador de Ocaña, con Casilda. Durante las fiestas el Comendador de la Orden de Santiago queda sin sentido al ser derribado por un novillo al que intenta alancear y, al volver en sí en casa de los recién casados, se enamora perdidamente de la novia. Para conseguir el amor de ésta, Leonardo, criado del Comendador, se finge a su vez enamorado de Inés, prima de Casilda; y Luján, otro criado, entra al servicio de Peribáñez como segador.

El Comendador sigue al matrimonio a Toledo y allí encarga un retrato de Casilda sin que ésta lo sepa. De regreso a Ocaña, y a aprovechando otro viaje de Peribáñez a Toledo para preparar la imagen del patrono de Ocaña, el Comendador, disfrazado de segador, requiere de amores a Casilda de noche, pero ella lo rechaza. Mientras, en Toledo, Peribáñez descubre el retrato de Casilda y, aunque las informaciones del pintor y unas canciones que oye por el camino le confirman la honestidad de su esposa, regresa a Ocaña preocupado, pues comprende cuáles son las pretensiones del Comendador, don Fadrique.

Este nombra a Peribáñez capitán de una compañía que ha de partir a la guerra de Granada. Pretende así alejarlo de Ocaña, pero para ello se ve obligado a nombrarlo caballero. Tras la primera jornada Peribáñez regresa de noche a su pueblo muy preocupado y descubre que el Comendador, con la ayuda de Inés y Luján, ha entrado en su casa. Entonces lo mata con la misma espada que aquél le había dado al investirlo caballero e hiere de muerte a los dos criados.

Enrique III ofrece un premio a quien entregue a Peribáñez, pero es éste mismo quien se ofrece a la justicia real acompañado de Casilda para que sea ella quien reciba la recompensa. Narra el rey la verdad de lo ocurrido y entonces éste lo perdona y confirma en su puesto.