lunes, 10 de noviembre de 2025

En la noche no hay caminos. Juan José Mira


Novela de Juan José Mira (1907-1980) que fue Premio Planeta en 1952.


En la noche no hay caminos (1952) refleja la degradación de la sociedad española de posguerra y el colapso de los pilares de la existencia del protagonista, Andrés Lozano, debido a la lucha fratricida. Los soportes de su vida, como la familia y el trabajo, se derrumban, y él acaba por sumirse en la corrupción social. La narración se desarrolla tras la llamada de su hermana, Elena, quien solicita que vea a su sobrino enfermo, Pablito. La muerte prematura de su padre obligó a Andrés a abandonar la Facultad de Medicina para cuidar de su madre y su hermana. A pesar de la oposición de Andrés, Elena se casó con Pablo Segura, un hombre mayor y adinerado, por conveniencia económica familiar. Andrés confrontó a Segura, quien confirmó que Elena se sacrificaba por ellos, pero Segura, profundamente enamorado de Elena, prometió hacerla feliz.

Durante la Guerra Civil, Andrés sirvió en el bando republicano y, brevemente, formó parte del anarquista "Grupo Roses", donde conoció a Libertad y se enamoró de ella, con quien tuvo un encuentro íntimo. Entretanto, el marido de Elena, Pablo Segura, fue asesinado mediante "el paseo". Lorenzo Sellés, un colega de Segura y miembro de la UGT, asumió la ayuda a la familia, incluso socorriendo a Andrés en el frente. El mundo de Andrés se vino abajo cuando descubrió que Elena había prostituido su dignidad con Sellés para asegurar la subsistencia de la familia. Desilusionado por la traición, Andrés abandonó a su familia, desertó al bando nacional y adoptó una vida cínica y hedonista en Barcelona, involucrándose en el estraperlo de tejidos y sin arraigo afectivo.

Nueve años después, Andrés se reencontró con Elena en Barcelona, manteniendo con ella una relación fría y formal en atención a sus sobrinos. Su vida de corrupción culminó una noche cuando se encontró con Nena Clavel, una entretenida a la que había ofendido. Clavel, buscando venganza, le reveló que, según sus informantes (incluyendo a Concha "La Gaditana" y antiguos asociados de Sellés), Elena no solo había sido amante de Sellés, sino que le había instigado para asesinar a Pablo Segura. La acusación de que su hermana era una "zorra, una asesina" hirió la soberbia de Andrés, quien golpeó a Nena Clavel. Ella cayó, fracturándose la base del cráneo y muriendo accidentalmente. Tras el pánico, Andrés llamó a la policía de forma anónima, pero a la mañana siguiente, demostrando una "súbita e inesperada serenidad," se entregó a las autoridades declarándose culpable del homicidio.

En la cárcel, Andrés recibió la visita de Libertad, quien le reveló que es el padre de su hijo, pero lo tildó de "nadie" por su cobardía y abandono. Este dramático encuentro provocó en Andrés una profunda crisis moral: se dio cuenta de que su huida del deber y su actitud de juez habían sido motivadas por la soberbia, y que su condena era el "precio justo de la culpa". El abogado de Andrés, Jorge García Bureva (quien se revela como la nueva pareja de Elena y el "tío Jorge" de sus sobrinos), intervino decisivamente. Tras viajar a Cuenca, logró que Libertad regresara con el hijo de Andrés. Al aceptar su culpa y ver la oportunidad de recuperar la dignidad, Andrés, sereno, pudo finalmente enfrentar un futuro que le ofrecía una posibilidad de rehacer su vida.


jueves, 23 de octubre de 2025

El gato encerrado. Andrés Trapiello


El gato encerrado
es la primera entrega del Salón de pasos perdidos, la "novela en marcha" del escritor español Andrés Trapiello, que se publicó por primera vez en 1990.


El autor comienza explorando la compleja naturaleza de escribir un diario, asociando al escritor con "un seductor con mala fortuna en la vida". Reconoce que en estas páginas se plasman las mismas mentiras que en cualquier otro lugar, e incluso más, especialmente "las que nos decimos a nosotros mismos". Sabiendo que su obra será publicada, Trapiello se sorprende "componiendo el gesto" como si posara para una fotografía, lo que dificulta la "naturalidad". Como una decisión estilística, opta por no citar a las personas por su nombre, casi nunca, pues no desea "presumir de amigos" ni que su diario se asemeje al Gotha social. Prefiere mantener el misterio ante sus lectores, comparándose con un cielo matutino del que se desconoce si será "azul o gris".

La obra se convierte en un espacio para meditaciones profundas sobre el arte de escribir. El autor sostiene que sin escepticismo "no puede escribirse literatura," y sin entusiasmo "no podría leerse". Trapiello establece una distinción entre el poeta, que "presume de no pensar en nada," y el novelista, que "no deja nunca un cabo suelto". Documenta su intento de escribir una novela, La noche de San Silvestre, un proyecto que le surge con una idea tan original que aspira a tenerla lista "para la hora de comer". Aunque el proceso es arduo (menciona que lo peor de las novelas es "lo de en medio"), finalmente logra terminar el manuscrito de otra novela de 212 páginas, un logro que le da "una razón de vivir". Rechaza la ambición abierta de la gloria literaria, considerándola "la forma suprema de la soberbia", pues la verdadera vida del escritor sucede "entre cuatro paredes".

Trapiello demuestra ser un observador detallado de la vida madrileña, plasmando escenas vívidas y anécdotas excéntricas. Describe el Rastro de Madrid en un día de invierno, con los puestos desplegando "cosas que parecían oxidadas, chatarra, latón viejo", y el aire cargado del olor pestilente a barniz quemado o la mezcla de pino y pan reciente. En una ocasión, narra su visita a la casa de un drogadicto para comprar libros de su biblioteca, donde se encontró con un grupo "de extraña catadura" que incluía americanos, un camello, una madame, y una anciana con un parche de bucanero. Esta experiencia le confirma que la "verdadera Comedia Humana" está fuera de los libros. También documenta el dolor y la memoria, como al rememorar el funeral de su primo T. en Madrid, donde se sintió conmovido por el "ágape fúnebre" improvisado por la familia, aliviando la pena con el antiguo consuelo de que "los duelos con pan son menos".

El diario también se nutre de viajes y reflexiones sobre la belleza y la moralidad. El autor recuerda su estancia en Bath, una ciudad que le impactó por su "tono gamuza admirable" y la biblioteca de Lackot Abbey, donde descubrió primeras ediciones valiosas, como la de Boscán y Garcilaso. En Venecia, aconseja llegar "embarcado" y de noche, destacando el encanto de la ciudad en invierno, un lugar donde la rutina se impone y la belleza es omnipresente. Un momento de alegría inesperada ocurre en San Martín, cuando unos escolares, confundiéndole con un veneciano, le piden aguinaldo, un evento que la vida dispuso para ser "una fiesta que Dios ha querido rematar". El autor encuentra belleza incluso en objetos inanimados, como un metrónomo antiguo comprado en el Rastro, cuya forma está "entre el reloj y la tumba". Además, reflexiona sobre la importancia del fracaso, afirmando que es "hermoso fracasar y estar alegres".

Finalmente, Trapiello aborda cuestiones de fondo y su contexto personal. Nacido en 1953, estudió Filosofía y Letras y se estableció en Madrid en 1975, dedicándose a la escritura en exclusiva desde 1979. Considera que el escritor, al igual que el arte, debe evitar la pomposidad y la falsedad. En un tono de crítica social, comenta su desilusión con las promesas políticas del pasado, confesando que la palabra que más odia hoy es "Solidaridad". A pesar de los pesares y las tribulaciones, el diaristmo le sirve de "taberna" comprensiva con sus debilidades. Concluye que, si tuviera que elegir la palabra más hermosa de la lengua castellana, sería "misericordia", la única que nos hace grandes.


viernes, 10 de octubre de 2025

El valle del Issa (Dolina Issy). Czeslaw Milosz



Novela del escritor polaco Czeslaw Milosz (1911-2004) publicada en 1955. Milosz fue premio Nobel de Literatura en 1980.


El texto se centra en la vida de Tomás, un niño que reside en Ginie, en el privilegiado valle del río Issa, una región de lagos del norte de Europa caracterizada por bosques de pinos y un clima rudo. La comunidad se distingue por su autosuficiencia, tejiendo sus propios paños e hilando lana. Tomás vive con sus abuelos maternos, los Surkont, una familia de señores venida a menos. El valle del Issa es conocido por su folclore, canciones antiguas que se remontan a tiempos paganos, y una atmósfera donde la magia y los demonios se confunden con la vida cotidiana. La abuela Misia, por ejemplo, se deleita con historias del más allá, mientras que Tomás desarrolla una intensa relación con la naturaleza (el río, los animales) y encuentra la felicidad en sensaciones táctiles y auditivas. Sus primeros años están marcados por la amistad con los niños Akulonis, a través de quienes aprende lituano y pesca. La primera guerra mundial solo tuvo consecuencias visibles en la dificultad para hacer compras y el nacimiento de nuevas actividades domésticas, como la fabricación de jabón y velas.

La vida en Ginie se ve perturbada por eventos trágicos y tensiones sociopolíticas. La historia más notoria es la de Magdalena, el ama de llaves del sacerdote Peikswa, quien se suicida con raticida tras ser abandonada. Su espíritu comienza a atormentar la casa parroquial con ruidos, risitas y la simulación de tareas domésticas invisibles. Los aldeanos y el nuevo párroco, Monkiewicz, deciden poner fin al tormento mediante un exorcismo inusual: desenterrar a Magdalena, que conservaba su cuerpo intacto, y clavarla al ataúd con una estaca de álamo tras cortarle la cabeza. Paralelamente, Baltazar, el guarda forestal, un hombre atormentado por el asesinato de un soldado ruso que cometió en el pasado, entra en una crisis existencial. Tras beber e intentar prender fuego a su casa en un acto desesperado, es perseguido y golpeado por los aldeanos, lo que le provoca la muerte. En cuanto a las tensiones políticas, la región es un foco de conflicto entre la élite polaca (los Surkonts) y el nacionalismo lituano (José el Negro, maestro de Tomás), lo que lleva incluso a un intento de ataque con una granada contra la mansión de Tomás.

A medida que Tomás crece, se dedica a la lectura de libros de viajes y de historia, deseando ser naturalista y cazador. Bajo la tutela de Romualdo Bukowski, Tomás participa en cacerías, pero sufre de una "doble naturaleza" que le impide tener éxito, fallando tiros clave y sintiendo vergüenza y frustración. Esta inestabilidad emocional lo lleva a períodos de profunda reflexión y auto-castigo, como el ayuno, buscando liberarse de su cuerpo y alcanzar un entendimiento superior del mundo. La familia Dilbin se enfrenta a su propia tragedia; la abuela, Bronislawa, marcada por un matrimonio infeliz y las dificultades económicas de su hijo Konstanty, enferma gravemente. Su muerte conmueve a Tomás, quien participa en el rito de la extremaunción, sintiéndose protagonista de un drama serio. Finalmente, la madre de Tomás regresa con planes para llevarlo a Polonia, tras lograr la partición de la hacienda Surkont y así asegurar parte de su herencia. Tomás y su madre abandonan Ginie en un carro cubierto, dirigiéndose hacia la frontera y un futuro incierto, dejando atrás el valle y sus habitantes.