jueves, 14 de enero de 2016

Manon Lescaut. Antoine François Prévost


Manon Lescaut es una novela del Abate Prévost (1697-1763), que originalmente se llamó Historia del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut, y formaba parte de las Memorias y Aventuras de un hombre de calidad retirado del mundo (7 volúmenes, 1728 - 1731).
Tras ser condenado dos veces al considerarse escandaloso (1733 y 1735), Prévost publica en 1753 una nueva edición de Manon Lescaut, revisada, corregida y ampliada con un importante episodio. Las cualidades humanas de la novela sedujeron pronto al público y la lanzaron a la fama.

El autor (el "hombre de calidad" de las Memorias) regresa de Ruan. Llega a la hora de comer a Pacy-sur-Eure. En la ciudad reina una gran agitación. Los habitantes se han reunido ante un cabaré ante el que hay dos carros estacionados. Se trata de un convoy con una docena de muchachas de mala vida, condenadas a embarcarse hacia América. Una de ellas, Manon, le sorprende debido a su belleza y porte distinguido. El autor se interesa por ella ante el jefe de los centinelas, pero no consigue respuesta. Ante la pregunta, un arquero le indica que debe preguntar al joven que se encuentra apartado y que sólo puede ser "su hermano o su amante". Este hombre, que ha seguido el convoy desde París parece enfermo. Se niega a revelar su secreto o la identidad de la joven, pero confiesa la pasión que siente por ella y declara haber intentado todo para conseguir que fuera liberada, hasta el punto de encontrarse arruinado por esa razón.
Dos años más tarde, el hombre de calidad regresa de Londres y espera permanecer un día y una noche en Calais. Mientras pasea por la ciudad, cree reconocer al joven con el que se había topado dos años antes, por lo que se decide a hablar con él. El joven también se alegra de volver a ver al narrador. Feliz por este reencuentro, declara regresar de América. Esa misma noche, el narrador acoge al joven en el hotel en el que se encuentra alojado. El misterioso joven inicia el relato de sus aventuras.
Des Grieux, joven de 17 años, proviene de una buena familia. Fue un alumno ejemplar en un colegio de Amiens y su padre deseaba que fuera caballero de la orden de Malta, lo que explica su título de Caballero. Tiberge, su mejor amigo, es generoso y comprensivo. Al regresar a su ciudad natal en vísperas de las vacaciones, des Grieux conoce en un hostal en el que se detiene a Manon Lescaut, de la que se enamora inmediatamente. A pesar de su juventud y de carecer de experiencia amorosa, se muestra fascinado por ésta. Es un flechazo. Des Grieux sabe entonces que Manon se dirige al convento, al que sus padres la envían. Cuando se encuentran solos, ésta confiesa inmediatamente que se siente "halagada al haber conquistado un amante" como él. Para escapar al destino que se le presenta no hay más solución que la fuga, de ese modo podrán vivir su amor. Se citan al día siguiente en el hostal de Manon, antes de que el conductor de la diligencia se despierte. A pesar de los intentos de Tiberge para que Des Grieux cambie sus planes, éste decide huir con Manon. Consigue tranquilizar a su amigo y burlar su vigilancia.
Antes de que oscurezca, los dos jóvenes llegan a Saint-Denis. Los proyectos de boda se olvidan pronto: "Defraudamos los derechos de la Iglesia". En París, los dos amantes se alojan en un apartamento amueblado y viven durante tres semanas el amor perfecto. Pero al sentir remordimientos, el joven trata de reanudar las relaciones con su familia. Contempla la posibilidad de solicitar a su padre la autorización para casarse con Manon, pero la joven es contraria a esta idea, por temor a perder a des Grieux si su padre se opone a su boda. Des Grieux también teme encontrar dificultades económicas, pero Manon le tranquiliza y se encarga de gestionar sus finanzas. Confiado, el joven acepta. Una noche en la que regresa antes que de costumbre, se encuentra cerrada la puerta y Manon tarda mucho en abrir. Tras preguntar a la sirvienta, des Grieux se da cuenta de que el anciano Señor de B., un rico fermier general, se escabulle de su casa. Esa misma noche, durante la cena, des Grieux espera explicaciones espontáneas de Manon, pero ésta las evita y se echa a llorar.
En ese momento alguien llama a la puerta. Tras un beso a su amante, Manon huye. Son los lacayos de su padre que vienen a llevarse a des Grieux. En la carroza que lo devuelve a la residencia familiar, el joven trata de entender quién ha podido traicionarlos.
En el domicilio familiar es recibido de un modo bastante indulgente. Sin embargo, el joven recibe una seria reprimenda de su padre, que le achaca su excesiva credulidad: "tienes una buena disposición para convertirte en un marido paciente y cómodo." En ese momento confiesa a su hijo que ha sido el Señor de B. el que ha seducido a Manon: "Sabes vencer con rapidez, Chevalier; pero no sabes conservar tus conquistas." Des Grieux está desesperado, sin que por ello se le ocurra ni siquiera imaginar una traición por parte de Manon. Para impedirle que se vuelva a fugar, su padre decide secuestrarlo y encerrarlo en su propia habitación.
Durante seis meses des Grieux se muestra desesperado, pero poco a poco y gracias a la ayuda de su amigo Tiberge, recupera el amor por la vida por medio de la lectura y del estudio. Tiberge que ha visto a Manon le informa de que vive en París y que está siendo mantenida por su amante viejo y rico. Des Grieux decide entonces renunciar al mundo y entra junto a Tiberge en el Seminario de Saint-Sulpice.
Encuentra la paz en sus estudios, olvida a Manon y vuelve a alcanzar notoriedad hasta que en la Sorbona, vuelve a encontrarse frente a frente con Manon. Des Grieux vuelve a prendarse de ella, la perdona y abandona inmediatamente el Seminario. Tras una noche en una posada, los dos amantes, más enamorados el uno del otro que nunca, deciden instalarse en el pueblo de Chaillot.
Gracias al dinero que Manon obtuvo del Señor de B., la pareja vive al margen de las necesidades. Pero Manon se aburre en Chaillot y convence a Des Grieux para que alquilen un apartamento en París. El hermano de Manon, que vive en la misma calle que ellos se instala en su casa y vive a su costa, con lo que acaban de despilfarrar sus ahorros.

Una mañana, mientras los dos amantes están pasando unos días en París, Des Grieux se entera de que su casa de Chaillot ha ardido. Este incendio termina de arruinarles. Sin embargo, el joven no quiere que Manon se preocupe y le oculta la noticia. Buscando una solución, des Grieux se confía al hermano de Manon que le propone primero explotar los encantos de Manon y luego los suyos, a lo que Des Grieux se niega. La última alternativa que plantea el hermano es hacer trampas en el juego. Pero poco convencido por estas soluciones, Des Grieux prefiere no hacer nada de eso.
Des Grieux decide por fin volver a apelar a la generosidad de su amigo Tiberge. Tras una entrevista, Des Grieux le pide perdón por haber sido ingrato. En cambio Tiberge, demuestra la calidad de su amistad y ofrece dinero a Des Grieux. Pero éste se da cuenta de que a pesar de que el amor de Manon sea sincero, ésta tiene necesidad de lujos y placeres, le gusta gastar sin fijarse en lo que tiene y no está preparada para una existencia modesta. Temeroso de perder a Manon, des Grieux vuelve a aproximarse a Lescaut, quien hace que se le admita en un círculo de jugadores. En poco tiempo pasa a ser un experto tramposo y vuelve a nadar en la riqueza. Su amigo Tiberge teme con razón que se esté apartando de la ley y le advierte. Esta vida fácil une aún más a los amantes.
Pero envidiosos de su fortuna, una noche en la que está cenando en casa del hermano de Manon, sus criados aprovechan para robar a sus jefes y saquear la casa. Manon y Des Grieux se ven desesperados y en la calle. Lescaut aconseja a su hermana entonces que establezca una lucrativa relación con el viejo Señor de G. M., lo que Manon, deseosa de conseguir dinero, hace. Gracias a sus encantos seduce al viejo y consigue que éste le ponga una casa y la mantenga. Sin embargo, su maquiavélico hermano propone a Des Grieux estafar al viejo amante de Manon. Se organiza una cena, en la que el anciano ofrece a Manon joyas y riquezas y le ofrece la mitad de sus ingresos. Los tres se burlan del viejo durante toda la velada antes de escaparse en una carroza. Al darse cuenta del engaño, el viejo les hace perseguir y consigue que la policía los detenga de madrugada. Encierran a manon en el Hospital de La Salpêtrière; y Des Grieux es enviado al presidio para jóvenes aristócratas depravados de Saint-Lazare.
Des Grieux consigue escapar con la ayuda involuntaria de su amigo Tiberge. Vuelve a contactar con Lescaut quien le consigue un arma. Obliga entonces al padre prior bajo amenaza a que abra las puertas del presidio y huye, matando a un centinela. Des Grieux trata entonces de liberar a Manon. Consigue entrar en el Hospital y volver a verla. Un criado disfraza a Manon de hombre y la saca. Mientras escapan, Lescaut se encuentra a un hombre que se arruinó en el juego por sus trampas, quién le dispara, matándolo. Los dos amantes, ya solos, regresean a la Posada de Chaillot. Tiberge vuelve a acudir en su ayuda y les proporciona dinero, a la vez que se echa tierra sobre el escándalo. Los amantes parecen alcanzar un atisbo de tranquilidad.
Los dos amantes se instalan entonces en la Posada de Chaillot. Des Grieux vuelve a jugar y a hacer trampas. Por su parte, Manon permanece fiel y se divierte dando esperanzas a un príncipe italiano que le hace la corte. Sin embargo, el destino parece perseguirlos. El hijo del Señor de G. M. desembarca y acude a cenar con ellos. Se enamora locamente de Manon, y esta organiza un plan para conseguir de él una gran cantidad de dinero, para vengarse de su padre. Cuando Manon concierta la cita amorosa con el joven G. M. Des Grieux decide vengarse, monta una escena de celos a Manon, aunque ambos terminan reconciliándose. Pero Des Grieux presiente "una catástrofe". Un lacayo del Señor de G. M. ha dado la voz de alarma, y los amantes se vuelven a ver en la cárcel. En el Châtelet, Des Grieux recibe una visita de su padre, quien le reprocha con energía su conducta, pero le perdona y promete hacer cuanto esté en su mano para liberarlo. Para conseguir alejar a Manon de él consigue que sea desterrada a América. Pero al verse libre y conocer la noticia la ruptura entre padre e hijo parece ser definitiva.
Desesperado, tras intentar sin conseguirlo que Manon sea liberada, Des Grieux consigue, pagando una fuerte cantidad, permiso para seguir a Manon. Es el momento en el que el hombre de calidad se encuentra con él por primera vez en Pacy: ya no le queda dinero y se ve separado de su amante.

Des Grieux se enrola como voluntario a bordo del barco que conduce a Manon a América. Se gana la confianza del capitán, quién le permite que pueda dedicar a Manon todos los cuidados que ésta necesita.
Tras una travesía de dos meses, el barco llega a Nueva Orleans, en la Luisiana. El capitán informa al gobernador acerca de la situación que existe entre Des Grieux y Manon. Sus calamidades despiertan la simpatía del gobernador, quien les encuentra un alojamiento.
Manon agradece a Des Grieux todas las preocupaciones que éste ha padecido y le promete que ha cambiado. Los dos amantes deciden por fin casarse. Pero el sobrino del gobernador también se ha enamorado de Manon, y al saber que está libre, la reclama. Se enfrenta en duelo con Des Grieux, y es herido por éste. Tras darlo por muerto, Des Grieux y Manon huyen al desierto, en donde ella muere de agotamiento. Des Grieux la entierra, y se recuesta sobre su tumba decidido a esperar la muerte.
Pero Tiberge, que ha viajado también a América en busca de su amigo lo encuentra y lo vuelve a llevar a Francia, nueve meses después de la muerte de Manon. A su regreso se entera de la muerte de su padre, destrozado por la pena y el dolor. Ese es el momento del segundo encuentro con el hombre de calidad, en Calais.

martes, 27 de octubre de 2015

El gatopardo (Il Gattopardo). Giuseppe Tomasi di Lampedusa


El gatopardo (traducción conscientemente errónea de Il Gattopardo, cuyo significado real es El leopardo jaspeado y se refiere específicamente al llamado en italiano gattopardo africano, conocido en español como serval), es una novela escrita por Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957) entre finales de 1954 y 1957. Rechazada en un principio por las editoriales Einaudi y Mondadori, fue publicada póstumamente por la editorial de Giangiacomo Feltrinelli con prólogo de Giorgio Bassani. En 1959 obtuvo el Premio Strega, y en 1963 Luchino Visconti la adaptó al cine.

El gatopardo narra las vivencias de Don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina, y su familia, entre 1860 y 1910, en Sicilia (Palermo y Palma di Montechiaro). El título se refiere al leopardo jaspeado o serval (en italiano, gattopardo) que aparece en el escudo de armas de la familia Salina.
En mayo de 1860, tras el desembarco de Garibaldi en Sicilia, Don Fabrizio (personaje inspirado en Giulio IV di Lampedusa, bisabuelo del autor) asiste con distancia y melancolía al final de una época. La aristocracia, representada por el Príncipe Fabrizio, comprende que el final de su supremacía se acerca: es el momento de que se aprovechen de la situación política los burócratas y la burguesía, las nuevas clases sociales emergentes que sacarán provecho del nuevo régimen generado por la unificación italiana. Don Fabrizio, perteneciente a una familia de rancio abolengo, se indigna al saber que su sobrino Tancredi Falconeri, a pesar de combatir en las filas garibaldinas, es lo bastante oportunista para intentar aprovecharse de la situación y adaptarse al nuevo sistema político. No obstante, el Príncipe Fabrizio se tranquiliza al notar que al menos Tancredi no será reducido a la insignificancia política y social.

Cuando, como todos los años, el Príncipe se traslada con toda su familia a la residencia estival de Donnafugata, se encuentra a un nuevo alcalde, Don Calogero Sedàra, un prestamista y usurero burgués de origen humilde que se ha enriquecido y ha hecho carrera como político, junto a su hija Angélica, una joven de gran belleza. El joven Tancredi había manifestado interés en casarse con Concetta, la primogénita del Príncipe, pero es rechazado por Concetta cuando Tancredi narra en una cena, donde acuden el Príncipe, Don Calogero, y Angélica, una de sus aventuras con los camisas rojas de Giuseppe Garibaldi, cuando junto a un compañero llamado Tassoni incursionaron en un convento de monjas.
Al día siguiente la familia Salina acude a un convento de monjas, al cual tiene acceso privilegiado sólo el Príncipe Fabrizio y su confesor, el padre Pirrone. Repentinamente Tancredi solicita también entrar al convento, alegando que "una interpretación de sus palabras le permitiría la entrada" pero Concetta le comenta amargamente que él ha estado antes en un convento, recordando la "aventura" con Tassoni que había narrado en la cena. Desde entonces las relaciones ente Concetta y Tancredi se enfrían.
Poco después Tancredi pide a su tío Fabrizio que interceda ante Don Calogero para casarse con Angelica, fascinado probablemente por su gran belleza, pero sobre todo porque Tancredi ambiciona hacer carrera en la política del Reino de Italia y para ello precisa vincularse con un burgués cercano al nuevo régimen. Por su parte Don Calogero acepta el pedido de Tancredi para ganar "respeto" ante los campesinos que conocen de su origen pueblerino y le desprecian por su actividad de usurero, mientras que Angélica desea un esposo ambicioso con el cual "proyectarse" a una posición social superior a la de su padre. El Príncipe visita el pueblo de Donnafugata junto con el organista Don Ciccio, para conocer cómo se desarrollan allí el plebiscito de anexión al Reino de Italia. El Príncipe Fabrizio se entera por Don Ciccio que la población ha votado "de forma unánime" a favor de la anexión, pero que tal resultado se debe a un masivo fraude electoral ejecutado por Don Calogero y sus colegas, deseosos de mantener buenas relaciones con el régimen a toda costa; el Príncipe Fabrizio reflexiona que esta conducta deshonesta destruye todo el atractivo que la unificación italiana aún tenía entre el pueblo siciliano, conocedor del engaño tramado por los poderosos.
Otro episodio significativo es la llegada a Donnafugata de un funcionario piamontés, Aimone Chevalley de Monterzuolo, que ofrece a Don Fabrizio la posibilidad de ser senador del nuevo Reino de Italia. Sin embargo, el Príncipe rechaza esta oferta alegando que está demasiado ligado al antiguo régimen de los Borbones y que la Casa de Saboya desconoce la situación real de los sicilianos, tanto aristócratas como campesinos, diciendo que "su orgullo es más fuerte que su miseria".
Poco después Angélica y Tancredi visitan al Príncipe y se instalan por unos días en su amplia mansión, donde aún viven Concetta y sus hermanas, uniéndose poco despúés el Conde Carlo, amigo de Tancredi que vanamente corteja a Concetta.

La acción pasa al año 1862 cuando la familia Salina acude a un baile en Palermo, donde se da cita la aristocracia siciliana junto a los burgueses ricos, en el cual el Príncipe reflexiona sobre su pasado, su vida con su esposa, y la felicidad fugaz de Tancredi con Angélica, sabiendo que su boda significa el fin de un mundo regido por la aristocracia y el inicio de una época "dominada por intereses más inmediatos" pues el Príncipe Fabrizio conoce las verdaderas ambiciones de Tancredi y las de Angélica.

La vida del Príncipe a partir de ese momento transcurre con monotonía y desconsuelo, hasta la muerte, que le llega en una anónima habitación de hotel en 1883, cuando regresaba de Nápoles, adonde había acudido para una consulta médica.

En su casa permanecerán las tres hijas solteras, amargadas por su vida cerrada y solitaria, lideradas por Concetta, dedicadas a coleccionar falsas reliquias de santos. La acción se traslada a más de cuarenta años después, al año 1910, cuando repentinamente la ya anciana Concetta recibe la visita de Angélica; para esa fecha Tancredi ha muerto tras una agitada carrera política y la envejecida Angélica sufre problemas de salud. Angélica ofrece usar sus influencias para que el obispado de Palermo no ridiculice a las hermanas Salina por su colección de reliquias falsas y le indica que a la reunión se unirá el anciano senador Tassoni, viejo amigo de Tancredi y ex amante de Angélica.
Allí Tassoni revela que la broma de Tancredi sobre "entrar en el convento" era una forma de declarar su interés en casarse con Concetta, y que con los años Tancredi se arrepintió de su boda con Angélica. Ello causa que Concetta tome conciencia de su responsabilidad y se vea forzada a no culpar más a Tancredi y al Príncipe por su destino. Días después, Concetta, en un gesto decidido, dispone arrojar a la basura el cuerpo taxidermizado de la mascota de su padre, el perro Bendicó, el único recuerdo que hasta ese momento no le causaba ningún dolor. El perro pasa a ser así un símbolo del pasado que, definitivamente, se pierde, adoptando mientras es arrojado por la ventana la forma de un Gatopardo, el emblema de la familia. "Luego todo se apaciguó en un montoncito de polvo lívido".

En ciencias políticas se suele llamar "gatopardista" o "lampedusiano" al político que inicia una transformación política revolucionaria pero que en la práctica sólo altera la parte superficial de las estructuras de poder, conservando intencionadamente el elemento esencial de estas estructuras. Así, la novela muestra cómo la aristocracia absolutista del Reino de las Dos Sicilias es expulsada del poder político para instaurar la monarquía parlamentaria y liberal del Reino de Italia pero ello no implica transformar las estructuras de poder: la burguesía leal a la Casa de Saboya simplemente sustituye a los aristócratas como nueva élite que acapara para sí todo el poder político, recurriendo incluso al fraude electoral bajo una apariencia democrática.

viernes, 23 de octubre de 2015

Muerte de dama (Mort de dama). Llorenç Villalonga


Muerte de dama (Mort de dama) es la primera novela del escritor mallorquín Llorenç Villalonga (1897-1980), publicada por primera vez en 1931 en catalán. Es considerada como una de las primeras novelas modernas en lengua catalana de las Islas Baleares. Se trata de una novela psicológica y satírica, donde el autor lleva a cabo una crítica prácticamente de todos los sectores de la sociedad mallorquina coetánea exceptuando a la Iglesia. Esta crítica causó gran controversia entre los lectores de la sociedad del momento, que hizo una valoración negativa de la novela. Villalonga mismo la dedicó "a todos los que no se enfaden con ella".
La publicación de la novela no pasó desapercibida para gran parte de la sociedad mallorquina. La obra recibió críticas duras a causa de su tono sarcástico. Desde la izquierda a la derecha, conservadores y progresistas, catalanistas y anticatalanistas, todos criticaron duramente y cruelmente la obra de Villalonga. Sin embargo, parece que la nobleza, aunque también fue criticada, se quedó impasible, quizá porque no la leyó o porque no oyó hablar de ella.
Un ejemplo de esta crítica a la obra fue la realizada por miembros de la generación poética llamada Escola mallorquina, a pesar de que ésta pueda resultar un tanto contradictoria. Aunque estos autores querían que apareciese una novela mallorquina en catalán y promoverla, no pudieron aceptar Mort de dama como tal y procedieron a rechazarla por la virulenta forma en que la criticaba.
Entre las diversas críticas que recibió Villalonga, destaca la de Miquel Ferrà en un artículo en el periódico El Día, en el cual habla muy negativamente de los personajes y de los diálogos, también de la ironía usada, el lenguaje y el modelo de realismo viperino. Llegó a aconsejar a Villalonga que abandonase el cultivo de las letras. No obstante, intelectuales como Gabriel Alomar, Joaquim Verdaguer y Màrius Verdaguer tuvieron una impresión positiva de la obra. En Catalunya, la novela pasó casi desapercibida.

En la novela, Villalonga elabora en torno a la agonía de una aristócrata, el acta notarial del hundimiento de una Mallorca que muere con ella. Construye este fresco de época a través de unos personajes paradigmáticos, verdaderos arquetipos. Así, la ambivalencia del autor hacia el mundo de los aristócratas mallorquines se nos presenta a partir del dualismo representado por doña Obdulia Montcada y doña Maria Antònia, la baronesa de Bearn; chabacana y libidinosa, vulgar, la primera; discreta y elegante, paradigma de una vieja cultura, la segunda. También surgen, alrededor de la agonía de doña Obdulia, otros personajes típicos del mundo isleño: Aina Cohen, la poetisa judía y reprimida en la que el autor quiso satirizar a la Escola mallorquina, los poetas novecentistas de la isla; el marqués de Collera, adornado con todas las incompetencias del político mallorquín de la Restauración y quizá de todas las épocas, y un coro de voces mesocráticas en boca de personajes secundarios, caricaturas de ellos mismos. Lejos de la ciudad antigua, en los barrios de Gènova y El Terreno, se agita un mundo nuevo de extranjeros que hablan lenguas bárbaras, con mujeres que fuman, beben whisky y nadan en invierno.

Con estos personajes, Villalonga elabora una sátira de la vida mallorquina de los años veinte. Sátira y esperpento ofensivos que no le fueron perdonados.