miércoles, 3 de mayo de 2017

El Jarama. Rafael Sánchez Ferlosio


El Jarama es una novela de corte neorrealista del escritor español Rafael Sánchez Ferlosio (n. 1927), publicada en 1955. Había obtenido el premio Nadal ese mismo año —el jurado destacó sus diálogos— y marcó un hito dentro de la novela española de la posguerra, convirtiéndose en una referencia obligada del realismo social.

Un grupo de amigos (seis chicos y cinco chicas) pertenecientes as la clase media baja, pues trabajan en cafeterías, fábricas y talleres, hacen una excursión al río Jarama a su paso por San Fernando de Henares (a 16 kilómetros de Madrid, Puente Viveros). Es un domingo de agosto y los excursionistas llegan al lugar y dejan sus pertenencias en la venta de Mauricio, que espera la llegada de muchos madrileños, que vienen a pasar el día. En la venta están los parroquianos habituales, los lugareños, que van llegando y hablan de sus cosas y dejan ver unas vidas elementales y grises.
La acción se centra en dos focos espaciales: en el Puente Viveros, lugar de los excursionistas y en la venta de Mauricio con los lugareños estáticos y las idas y venidas de los jóvenes. Los chicos y sus novias discuten de temas intrascendentes, beben, juegan a las cartas, se bañan, pasean y hablan y hablan. Sus conversaciones son anodinas, triviales, sin inquietudes. A la hora de comer tienen que ir a recoger las fiambreras que han dejado en la venta de Mauricio. Comen y descansan a la hora de la siesta y siguen dialogando sobre temas de escasa relevancia.
Por la tarde los amigos se separan: un grupo sube al jardín de la venta a bailar y el resto prefiere continuar a orillas del río. Entre los que se quedan están Tito y Lucita, que han bebido más vino de la cuenta. Tito y Lucita se besan con la euforia del alcohol. Lucita llora. Es una chica frágil, la más tímida y vulnerable del grupo.
Mauricio, el ventero, ha ido recibiendo a lo largo del día a sus clientes. Lucio, ex presidiario, ex panadero, ha sido madrugador, a las nueve menos cuarto ya estaba en la venta. Allí también está el viejo alemán Esnáider, el alguacil Carmelo, Aniano, empleado del ayuntamiento, el innombrable hombre de los zapatos blancos y el paralítico Coca-Coña. También recibirá la visita de un taxista de Madrid, Felipe Ocaña, al que conoció cuando convalecía en el hospital, que viene con una gorda impertinente y sus cuatro hijos.Mauricio tiene una hija, Justina y aquel día su novio se enfada con ella, porque no quiere que juegue con los clientes a la rana .
Cuando empieza a anochecer, Sebastián, chico alegre, y su novia Paulina se dan un baño para refrescar y limpiar su cuerpo. Lucita hace lo mismo; pero nada más entrar en el agua sufre un desmayo y muere ahogada sin que se pueda hacer nada por salvarla. Daniel sube a venta para avisar a los demás. Llaman al juez de Alcalá de Henares, que practica el levantamiento del cadáver y lo dejarán en el depósito para que el forense le haga la autopsia.
El grupo regresa a Madrid sobrecogido, angustiado y muestran su inquietud por comunicar la fatal noticia a la madre de Lucita. Luego continuarán con sus vidas, asimilada la tragedia, seguirán con su vida vulgar y sin inquietudes. Lucita muere, el Jarama sigue vivo. Lucio, el madrugador, abandona, a la una menos diez, la venta de Mauricio.

Una obra maestra de la literatura española de loa años 50. Es una descripción milimétrica de un domigo de verano a las orillas del río Jarama. Los diálogos de los múltiples personajes están transcritos con precisión magnetofónica ilustrando perfectamente estados de ánimo, tiempos muertos y conversaciones de hablar por hablar. Nada empieza ni acaba, sólo tenemos alusiones a una realidad anterior y a un futuro incierto. El único intento de crear algo parecido a un argumento narrativo se produce al final de la novela con la muerte de Lucita y las reacciones que suscita, pero tampoco se va a llegar a una conclusión narrativamente hablando. Las descripciones e insistencia en luces y sombras son de inspiración cinematográfica, incluso se podría hablar de una planificación de ese tipo.

jueves, 15 de diciembre de 2016

La impaciencia del corazón (Ungeduld des Herzens). Stefan Zweig



La impaciencia del corazón o La piedad peligrosa (en alemán Ungeduld des Herzens) es una novela escrita por el escritor austriaco Stefan Zweig (1881-1942) publicada en 1939.

Hofmiller, un joven y orgulloso oficial, acude al castillo de un rico hombre de negocios local y allí conoce a Edith, su hija minusválida. La vida en el pueblo de principios del siglo XX transcurre con pocas diversiones y el protagonista acaba seducido por la vida de lujo que le proporcionan los habitantes del castillo a cambio de que haga compañía a Edith. Medio atraído por una pariente que la cuida y por la piedad que le produce la muchacha, se convierte en un asiduo del castillo. Sus visitas las realiza a escondidas de los compañeros oficiales, que se burlan de cualquier persona que se acerque a aquella joven, ya que no pueden ver otro motivo que no sea perseguir su fortuna. Edith se enamora del oficial y éste no osa confesarle que no siente lo mismo por miedo a la reacción que pueda provocar y porque no quiere alejarse de la vida del castillo.
El médico le va revelando la vida de los diferentes miembros de la familia. El padre está obsesionado por la culpa, ya que en su pasado como comerciante sin escrúpulos explotó a mucha gente, incluyendo a su futura esposa, y piensa que la enfermedad de su hija es a causa de estas malas acciones. Por esto ofrece a Hofmiller toda su fortuna si hace feliz a Edith y le insta a averiguar los avances reales del médico en su tratamiento. Hofmiller quiere negarse pero cuando se acerca al médico descubre que está casado con una mujer ciega a quien ha devuelto la felicidad y no se atreve a ser menos, por lo cual acepta el compromiso con Edith. La presión de los otros oficiales y sus dudas hacen que finalmente revele la verdad: por ella sólo siente compasión. Al oírlo, la muchacha se suicida lanzándose desde la torre del castillo y Hofmiller parte al frente para intentar olvidar con la acción de la guerra. Años después recuerda la historia ante un escritor que la transcribe para escribir la novela.

La narración en primera persona y el recurso del autor que transcribe el relato sirven para aumentar la verosimilitud. La ambientación general se relaciona con otras obras de Zweig, un mundo anterior a las guerras mundiales que alteraron para siempre la vida de los países del centro de Europa donde una vieja aristocracia desapareció. Por esto el tono de melancolía por un tiempo perdido se suma a la tragedia narrada en esta novela. La disparidad entre los sentimientos interiores y los que los otros perciben también es una constante en diversos libros del autor.

miércoles, 26 de octubre de 2016

El martillo azul (The Blue Hammer). Ross MacDonald


El martillo azul (The Blue Hammer) es la última novela escrita por Ross MacDonald (Kenneth Millar, 1915-1983) dedicada a su personaje Lew Archer. Fue publicada en 1976.

Oscuros secretos familiares sazonan con abundancia este libro, los cuales están todos relacionados con un cuadro robado. Para el detective privado Lew Archer lo que parece un caso muy fácil se convierte en algo mucho más profundo de lo que hubiese pensado al principio.
Archer es llamado a la residencia del rico matrimonio Biemeyer. Alguien ha hecho desaparecer un retrato de desnudo pintado por el renombrado artista Richard Chantry.  De hecho, no están seguro de si es auténtico o falso, pero quieren que Archer lo encuentre cueste lo que cueste y haciendo el menor ruido posible. El detective no tiene que hurgar mucho para saber que se ha metido en un nido de avispas lleno de secretos.
Tan pronto como Archer intenta hacer su trabajo, se encuentra con los obstáculos lanzados por Paul Grimes, un comerciante en arte, y Fred, un experto en arte en ciernes que es el novio de la hija de Biemeyer. Se descubre que la mujer del cuadro fue una vez la amante de algunas personas envueltas en el caso. Archer se propone saber dónde está la modelo para ver si ella puede proporcionar alguna luz en al asunto. Esto conduce a Archer a Arizona, donde hace un descubrimiento que añade misterio al caso: el hermanastro de Chantry, William Mead, fue asesinado hace 34 años. Chantry mismo desapareció hace 25 años: ¿fue también asesinado o sólo desapareció? Todo esto da aún una envergadura más grande al último caso de Archer. Si éstos fuesen los únicos problemas para resolver, el caso podría haberse solucionado mucho antes, pero MacDonald complica las cosas a su personaje cuando dos personas con las que necesita hablar aparecen muertas, las dos relacionadas con el cuadro robado: Paul Grimes, que vendió el cuadro a los Biemeyer, y Jake Whitmore, un pintor mediocre que proporcionó el cuadro a Grimes.